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EL CABALLO

Horoscopo Chino Caballo

Soy el caleidoscopio de la mente.
Imparto luz, color y movimiento perpetuo.
Pienso, veo y me muevo con eléctrica fluidez.
Constante únicamente en mi inconstancia
no me traban las mundanas ataduras,
ni me ponen límite estrechos objetivos.
Sin freno corro por senderos vírgenes.
Indómito mi espíritu,
mi alma por siempre en libertad.
Soy el Caballo.

CORRESPONDE AL SIGNO OCCIDENTAL DE GÉMINIS.

NOMBRE CHINO DEL CABALLO: MA

ELEMENTO QUE LE RIGE: FUEGO (Ver los 5 elementos y su influencia).

TENDENCIA YIN YANG: Positiva.

COLOR: Rojo, el del fuego.

PLANTAS: Palmera y Naranjo.

FLOR: Peonia y Capuchina.

PROFESIONES DE CONVENIENCIA: Ganadero, obrero, pintor. Para ampliar lo de las profesiones, leer, en la parte de ‘Los 5 Elementos y su Influencia’, lo relacionado con Fuego.

EL AÑO DEL CABALLO

Un año vivaz para todos, de vida agitada y rico en aventuras. La gente se sentirá osada, romántica y alegre. Es, decididamente, época de progreso, en la que nos será agradable seguir el paso ágil del Caballo.

Serán tiempos en que decisiones y proyectos se llevarán a la práctica a gran velocidad y con eficiencia. «Acción» será la palabra clave. Todo está en marcha, y debemos cuidar de no excitarnos demasiado. Será un año muy gratificante pero agotador.

Habrá mucha euforia, aunque muchas veces nos frustre. El ritmo de este año pondrá a prueba nuestras reservas de energía y nos dejará con una sensación de agotamiento. Es buen momento para soltar presión y permitirse todos los caprichos que uno viene soñando desde siempre. Escucha tus sentidos y, por más que el tiempo cambie constantemente, una vez que hayas olfateado la pista, guíate por tu intuición.

Todo lo que sea planear y postergar quedará a un lado. La influencia impulsiva del Caballo, unida a su confianza en sí mismo, dictará nuestras acciones y emociones. La industria, la producción y la economía mundial estarán en alza. También los ánimos estarán un poco susceptibles en el terreno de la diplomacia y de la política, pero prevalecerá el buen humor.

Hay que hacerse firme, porque el volátil Caballo nos acelerará el pulso e introducirá tensión y presión en nuestra vida cotidiana. El ritmo del Caballo es rápido, su disposición sanguínea y errante. Pero su sentido común en asunto de dinero, nos favorecerá. Es una época excelente para comenzar algo solo. Este año habrá libertad de movimiento, de manera que !Adelante!

PSICOLOGÍA DEL ADULTO CABALLO – HOMBRE O MUJER

Se dice que las personas nacidas en el año del Caballo son alegres, populares y de entendimiento rápido. El Caballo se distingue más por su atracción sexual que por su simple postura. Mundano y cálidamente atrayente, es muy observador y charlatán. Su naturaleza cambiante puede llevarlo a ser, en ocasiones, corto de genio, precipitado y testarudo. Impredecible, el Caballo es de enamoramientos fáciles, y de no menos fáciles olvidos y desenamoramientos.

En la mayoría de las veces, el Caballo se irá temprano de la casa paterna; si no su espíritu independiente lo inducirá a empezar a trabajar o a emprender carrera desde temprana edad. Aunque aventurero del alma, se distingue por su mentalidad aguda y su capacidad para administrar dinero. Seguro de sí mismo, vivaz y enérgico, impetuoso e incluso temerario, el Caballo se viste en forma llamativa, le gustan los colores brillantes y los diseños vistosos hasta el punto de parecer ocasionalmente vulgar y charro. Le gusta el ejercicio tanto mental como físico. Se le puede reconocer por los movimientos, veloces y graciosos, por la rapidez de sus reflejos y por su prisa en el hablar. Reacciona con celeridad y es capaz de tomar decisiones rápidas. Su mente trabaja con notable velocidad, y compensará lo que le falte de estabilidad y perseverancia mostrándose flexible y de mentalidad abierta. Básicamente es un inconforme.

A los nacidos bajo este signo se les puede considerar engreídos, vanidosos, pero son bien recibidos y reconocidos en altos círculos sociales. Play Boys, Play Girls, que llevan una vida fastuosa, pero vacíos de espiritualidad y de sentido común práctico. Les gusta el ruido y están donde hay acción. Son personas decididamente joviales, a quienes les gusta tanto hacer cumplidos como recibirlos. El Caballo es tan hábil en los negocios como en el amor, rápido y brioso, evalúa con astucia las situaciones y es capaz de manipular a las personas tanto como a los acontecimientos.

En el aspecto negativo el Caballo es impulsivo y terco. Aunque de temperamento impulsivo olvida rápidamente sus estallidos. Es posible, sin embargo que a los demás no les guste esto y no se recuperen tan rápidamente. Con frecuencia ese rasgo será causa de que ese nativo pierda respeto y credibilidad. Tiende a presionar a la gente, y se inquieta cuando los demás no se desempeñan con la misma rapidez o eficiencia que él. El Caballo exige mucho pero está dispuesto a dar poco, especialmente en lo que se refiere a su importantísima libertad.

En la satisfacción de sus deseos y caprichos puede ser mezquino e infantil. Frecuentemente se muestra olvidadizo y distraído, y tiende a sacar conclusiones precipitadas.

Quiere siempre que las cosas se hagan a su manera. Egocéntrico por naturaleza, le gusta que en la casa y en el trabajo las cosas giren en torno a él. Con notable capacidad de persuasión, se empeña en atraer a la gente a su manera de pensar. Es un precursor que, haciendo chasquear los dedos y entrechocar los talones, puede convencer de cualquier cosa una vez que comienza a desplegar su encanto. El principal artículo que vende es su personalidad.

Para poder entender realmente a un Caballo, hay que saber una cosa: El o Ella, cree firmemente en el principio de la vida, la libertad y la persecución de la felicidad… de la suya, principalmente. Y si por casualidad, uno mismo se ha apuntado a estas cosas, el Caballo no se interpondrá en nuestro camino. No es posesivo, desconfiado ni celoso, y solamente se vuelve agresivo cuando no consigue salirse con la suya pese a todos sus intentos.

Su egoísmo rara vez se extiende al aspecto monetario o material de la vida. Sería más exacto decir que es egoísta con su tiempo, con sus afectos y con su disposición a modificar su manera de ser para adaptarse al grupo. Su preocupación por los demás igualmente es poca. No se propone ser deliberadamente desconsiderado; simplemente, no puede esperar a que los demás mortales lo alcancen y se pongan a la altura de su rapidez mental o de su turbulenta actividad física. Por esta razón, aunque pueda sobresalir en alguna actividad, es mal maestro.

La incongruencia del Caballo dimana de sus estados de ánimo cambiantes. Percibe matices que pasan desapercibidos para el resto de sus semejantes y de acuerdo con ello modifica sus evaluaciones. No hay que pedirle que explique sus corazonadas ni sus pavorosas deducciones, porque no se puede. Tiene la pasmosa habilidad de improvisar mientras se está jugando la partida. Y es frecuente que esté jugando varias partidas al mismo tiempo, y que sea más que capaz de defenderse bien. Una vez tomada, con rapidez, su decisión respecto a su línea de acción, no vacila. Se encontrará afanándose a la vez en mil cosas, o totalmente postrado por el agotamiento. Con más frecuencia que a los otros signos, al Caballo se le hace difícil desconectar, y no es raro que sufra de insomnio.

No tiene nada que ver con el reloj. Un Caballo es incapaz de adaptarse a horarios que él mismo se haya impuesto, y no siente respeto alguno por los procedimientos normales. Cuando lo asalta una idea trabajará 25 horas al día, sin comer ni dormir. Y si el trabajo afloja en la oficina, no tendrá inconveniente en faltar cuando le da la gana. El necesita un trabajo estimulante para demostrar su competencia.

Se le ocurren grandes ideas publicitarias, vislumbra enfoques nuevos y dinámicos, resuelve enmarañados problemas. De modo que si hay un Caballo trabajando para uno, hay que darle actividades variadas y bastante cuerda, y confiarle misiones imposibles. Muchas y valiosas condiciones positivas aflorarán cuando se vea en libertad de actuar. Pero hay que mantenerlo ocupado. Si en un trabajo no se siente exigido, se desempeñará mal.

Cuando se está hablando con un Caballo, hay que imitarlo yendo directamente al grano, de lo contrario se pierde lo que se haya conseguido para captar su atención. No importa que haya que decirle «sí» o «no» hay que decírselo directamente y sin irse por las ramas, que él es bien capaz de revisar sus planes cuando encuentra oposición, o de encontrar un camino diferente. Tenerlo pendiente, solo servirá para movilizar lo peor que hay en él. No se ofenderá por la franqueza que se utilice, y agradecerá que se sea, con él, directo, si eso significa que no se quiere hacerle perder su tiempo.

Sería injusto pedirle al Caballo que se contenga más de la cuenta o que guarde sus sentimientos; él necesita expresarse. Si se ve obligado a reprimir sus emociones, es posible que se rebele abiertamente, o relinche, si es del tipo silencioso. Para él los procedimientos de restricción o suspenso son mortales.

Además, puede ser un alma tornadiza. Si no puede estar con el ser que ama, poco le importa entretenerse con otro amor. De todas maneras no habrá peligro en sus amoríos, pues si pueden ser largos y complicados, no lo atraen. El Caballo es suspicaz y astuto, y no se dejará atrapar por un contrato unilateral, a menos que le convenga. Tiene multitud de amigos y, día a día, hace otros nuevos, pero sabe que nunca debe confiar excesivamente en ninguno de ellos.

El Caballo puede entrar juguetonamente en una vida aburrida, como un radiante día de verano, y desaparecer antes de que se tenga tiempo para abrir los ojos. Después, cuando se haya abandonado toda esperanza de volver a tener noticias de él, volverá a aparecerse, retozón, a tomar las cosas donde las dejó, como si jamás se hubiera ido.

Rápida para ponerse en marcha y alcanzar el máximo de velocidad, una persona bajo este Signo es igualmente rápida para perder interés. Tampoco es capaz de resistir un largo asedio. E, indudablemente, no te echará la puerta abajo como el Dragón. Dejará su tarjeta y llamará por teléfono cuando sea necesario, hasta que pesque la ocasión en que la persona esté receptiva. Cuando soplan vientos de cambio, el Caballo altera su recorrido.

Aunque la constancia no lo caracterice, tampoco se puede estar seguro de cuando el Caballo retomará su interés por algo que parecía archivado. Su mente es como un rompecabezas, y en el momento que encuentra una pieza que va bien, la usa.

Lo mismo que su mejor amigo, el Tigre, se echará bastante canas al aire en su juventud, y recordarle sus fallos, será inútil. Si hay algo que le disguste es volver a cometer los mismos errores. Con un alegre «mea culpa», el Caballo se encogerá de hombros y lo anotará en la cuenta de su experiencia. No se le puede pedir que siempre gane, pero la próxima vez se fijará mejor donde pisa.

La mujer Caballo es viva y cálida. Es áspera, pero tiene sentido del humor, alegre y simpática, rápida e inteligente. La nativa de este Signo puede ser una charlatana irredimible, o también campeona de tenis, o destacada atleta. Es capaz de hacerse las uñas, escribir una carta, mirar televisión, hablar por teléfono y ocuparse de los niños, todo al mismo tiempo. Gasta sus energías en juegos que al resto de nosotros nos parecen trabajos forzados. Si se habla de una excursión, de escalar una montaña, será la primera que arreglará maletas para agregarse a la aventura.

A la mujer de este Signo le encanta que las cosas se hagan; si pudiera estaría en diez sitios al mismo tiempo, y hay veces que se la juzga como si estuviera compitiendo con ella misma, ya que por ahí no hay nadie que pueda hacer tantas cosas con semejante rapidez.

Las chicas del Signo del Caballo pueden parecer tan blandas como crema batida y suelen tener un aroma tan fresco como la lavanda, pero por debajo de todo eso tienen una mentalidad afilada como una navaja, acorde con la agilidad de su cuerpo. La mujer Caballo puede ser del tipo yegua mansa, o de las fogosas que sacuden, desafiantes, las crines ante el intento de manejarlas, pero jamás les faltará el talento necesario para hacerse valer. Se hace de amigos con facilidad, pero toma a la ligera los episodios románticos. El amor para ellas es una cosa práctica, cómoda, que no alcanza a sacudirla demasiado porque evalúa la situación permaneciendo ella en primer lugar.

Le gusta lo fresco, lo verde, todo lo que se ve y se oye al aire libre. Tiene mil maneras de reponerse. El bramido del mar, el susurro de los árboles, la magia de los bosques, la majestad de la montaña despertarán su sed de aventura. Y cuando levante vuelo, no es que sea infiel o indigna de confianza. Está en su naturaleza responder a este tipo de estímulos. Si la amas y quieres conservarla, no la encierres.

Los Caballos de ambos sexos acumularán riquezas, pero no seguridad. Y no la echarán mucho de menos, porque no les importa tanto. Tienden a exagerar, a deformar la verdad, a improvisar introduciendo mentirillas y, todo eso, a sus ojos, no son defectos, sino subproductos de su imaginación creadora. No se resisten a tomar las riendas, y se agotarán corriendo, por así decirlo, antes que detenerse a escuchar un consejo.

Al varón nacido bajo este Signo, no se le considera siempre tan malo e, incluso, puede parecer afortunado, en cuanto puede distinguirse y darse a conocer ya sea por su fama como por su infamia. Por cierto, lo mismo que el Dragón y el Tigre, se considera al Caballo como un Signo fuertemente masculino.

Sin embargo, es raro que la fama y la fortuna del Caballo beneficien a su familia inmediata, ya que generalmente abandonan precozmente el hogar.

Del Caballo, animado y afable, se dice que es muy susceptible a los peligros del amor. Es fácil que se pierda completamente si se entrega temerariamente a una pasión amorosa; de aquí que pueda pasar por muchos episodios de final desdichado, e incluso por muchos matrimonios y divorcios.

La mejor época de la vida será la vida adulta, cuando tenga la madurez suficiente para aceptar, a regañadientes, la carga de la responsabilidad.

RELACIONES HUMANAS

Los mejores compañeros o parejas para el Caballo serán el Tigre, el Perro y la Oveja. A estos le siguen el Dragón, la Serpiente, el Mono, el Conejo, el Jabalí, el Gallo u otro Caballo.

En cambio no se entenderá con la Rata, a quien tampoco le gusta la modalidad versátil del Caballo, y pueden planteárseles abiertos conflictos en su trato con el Búfalo. Este exige congruencia, algo a lo cual el Caballo no puede ni quiere acceder.

CABALLO CON CABALLO: Tienen mucho en común y pueden trabajar en equipo. Éxito y colaboración en sus relaciones. Vínculos buenos y perdurables.

CABALLO CON OVEJA: Gran afinidad y atracción recíproca. Relaciones mutuamente beneficiosas en el amor y en los negocios. Vínculos muy compatibles.

CABALLO CON MONO: Cooperarán hasta cierto punto para alcanzar metas comunes. Comparten algunos intereses similares, pero no hay vínculos intensos ni comprensión.

CABALLO CON GALLO: Algunas barreras comunicativas y choques de personalidad. Podrán resolver sus diferencias. Relaciones entre frías y amistosas.

CABALLO CON PERRO: Unión feliz y compatible. Éxito en el amor y en sociedades. Profunda comprensión y afinidad recíprocas.

CABALLO CON JABALÍ: Algunas áreas de interés compartidas. Moderadamente compatibles. Sin especial atracción, ni grandes choques.

CABALLO CON RATA: Desdicha y fuertes animosidades. Choques de personalidad y amargas rivalidades en la relación matrimonial o comercial. Muy incompatibles.

CABALLO CON BÚFALO: No hay vínculos muy cordiales ni durables. Algunas barreras en la comunicación. Pocos intereses similares. Relaciones frías.

CABALLO CON TIGRE: Pareja excelente y feliz, en el amor y en los negocios. Sin problemas de confianza ni de comunicación recíproca. Equipo muy compatible.

CABALLO CON CONEJO: No tienen mucho en común ni se relacionan bien uno con otro. Los vínculos son de indiferencia o falta de cooperación, tanto en el amor como en los negocios.

CABALLO CON DRAGÓN: Respeto mutuo aunque habrá algunos choques por el dominio. Podrán comunicarse hasta cierto punto, para resolver agravios. Vínculos moderados.

CABALLO CON SERPIENTE: Tendrán sus dificultades en la comprensión recíproca. No es probable que tengan mucho en común. Si acaso relaciones corteses y distantes.

DESCRIPCIÓN POPULAR DEL CABALLO

La afición de los Chinos por hablar en sentido figurado, es clásica. Aquí se tiene una historia que ilustrará mejor sobre la inquietante personalidad que anima a los nacidos bajo el Signo de el caballo.

BASO estaba en zazen (meditación) cuando su Maestro le preguntó:

─ ¿Qué haces?

─ Hago zazen.

─ ¡Qué bueno! ¿Y para qué haces zazen?

─ Quiero convertirme en BUDA.

El maestro entonces tomó una teja del tejado y se puso a pulirla. Entonces BASO preguntó:

─ Maestro, ¿cuál es su idea? ¿Por qué está puliendo esa teja?

─ Quiero hacer un espejo con ella.

─ ¡Pero no lo conseguirá usted nunca, Maestro!

─ ¿Y cómo es posible convertirte en BUDA practicando zazen─ Replicó a su vez el Maestro.

En efecto, nuestro Caballo tiene tendencia y obstinación a forjarse ideas irrealizables con mucha frecuencia.

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