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EL JABALÍ

Horoscopo Chino Jabali

De todos los hijos de Dios
soy el de corazón más puro.
Con inocencia y fe
marcho a la protectora luz del Amor.
Por dar gratuitamente de mí mismo
me enriquezco y soy dos veces bendito.
Ligado a la humanidad toda por
recíproca comunión.
Mi buena voluntad es universal
y no conoce límites.
Soy el Jabalí.

CORRESPONDE AL SIGNO OCCIDENTAL DE ESCORPIÓN.

NOMBRE CHINO DEL JABALÍ: ZHU.

ELEMENTO QUE LE RIGE: AGUA (Ver los 5 elementos y su influencia)

TENDENCIA YIN YANG: Negativa.

COLORES CONVENIENTES: Azul y verde pálido.

PLANTAS: Acacia, lavanda y avellano.

 FLOR: La retama.

PROFESIONES DE CONVENIENCIA: Escritor, poeta, filósofo, humorista, cantante, artista de teatro, radio y T.V., dirigente político. Para ampliar lo de las profesiones, leer en la parte de ‘Los Elementos y su Influencia’.

EL AÑO DEL JABALÍ

Un año de buena voluntad para todos. Clima excelente para los negocios, prevalecerá un espíritu industrioso. La gente se mostrará, en general, más libre  y suelta, y la actitud complaciente del Jabalí provocará una sensación de abundancia. A pesar de los auspicios favorables, vacilaremos y terminaremos por minar nuestra capacidad cuando la ocasión llegue, como el Jabalí.

El año del Jabalí es año de abundancia. La vocación y la práctica de este nativo es la «dulce vida». Si la vida vale la pena de ser vivida, hay que vivirla a fondo, tal es su lema. El Jabalí es tan pródigo con regalos como su afecto. Se enorgullece de ser caballeresco y extravagante.  En este año no será conveniente gastar en exceso ni hacer inversiones importantes sin estudiarlas minuciosamente. También es posible que lleguemos a lamentar actos de generosidad realizados por el impulso del momento.

El afortunado Jabalí lleva consigo felicidad y seguridad. Este año se podrá ser feliz sin tener, ni necesitar, mucho éxito ni dinero para conseguirlo. No habrá muchos obstáculos  que superar, y la placidez del Jabalí irradia un sentimiento de bienestar. Aún así, se recomienda gran prudencia en asuntos de dinero, porque el Jabalí es fácil presa de los estafadores.

Durante este año recibiremos amigos con más frecuencia de lo habitual y participaremos en toda clase de actividades sociales y de caridad. Nos resultará mucho más fácil hacer amigos con la atmósfera tolerante y expansiva del Jabalí.

Sin embargo, hay que cuidarse de los excesos a los que tiende el Jabalí en todos los niveles, cuando se le da la oportunidad. Quienes tengan que vigilar su peso, pasarán por una época difícil.

PSICOLOGÍA DEL ADULTO JABALÍ  – HOMBRE O MUJER

He aquí un Signo de sinceridad, simplicidad y gran fortaleza. Gallarda, fuerte y valiente, una persona nacida en este año se dedicará con todos sus esfuerzos a la tarea asignada y se puede confiar en que la llevará a término. Exteriormente puede parecer una persona tosca y jovial; pero, al rascar la superficie, nos encontraremos que una persona Jabalí es de oro puro.

Será una de las personas más naturales con que podamos tropezar. Modelo de buena persona, es incapaz de golpes bajos. El Jabalí es persona muy popular y muy buscada porque, como el Conejo y la Oveja, va en busca de la armonía universal. No cabe duda de que tendrá peleas y diferencias con la gente, pero, a menos que no le dejen otra opción, no cultivará resentimientos. No le gusta añadir leña al fuego en un enfrentamiento y tiende generalmente a olvidar lo pasado. La indulgente persona Jabalí dará siempre el primer paso y establecerá excelentes relaciones con los demás. Si fracasa, no será ciertamente porque no se haya esforzado. Tiene la condición de una gran paciencia y aguante; es capaz de trabajar en una sola cosa con persistencia increíble, y será alguien exigente y excelente como maestro(a).

Sin embargo, es igualmente conocida su desenfrenada búsqueda del placer e, incluso, su depravación, cuando se acentúan sus rasgos negativos.

El leal y considerado Jabalí (o Jabalina) hará durante su vida muchas amistades buenas y duraderas. Le gustan las reuniones de toda clase, las fiestas, ya sea en calidad de anfitrión o de huésped. Y es miembro de asociaciones y clubes de todo tipo. Organizador calmado, detesta las discusiones y el palabrerio. Es capaz de unificar gentes de todas las tendencias. Sus puntos más fuertes son la veracidad y la sinceridad. Sin embargo, en ocasiones, puede ser demasiado amable y condescendiente, y espera también que los demás toleren sus debilidades.

La persona nacida bajo el Signo de Jabalí no te deslumbrará como el Dragón, ni te hechizará como el Mono y el Tigre, ni te dejará hipnotizado como la mesmérica Serpiente (mesmérico = con magnetismo animal). Simplemente irá haciéndose querer hasta que no puedas estar sin ella. Su nombre es sinónimo de diligencia y caballerosidad, resplandeciente a la antigua usanza. No tiene inconveniente en asumir cargas ajenas, no se niega a desempañar un papel secundario, ni siquiera a amparar el reparto entero con una fuerza increíble. Es una persona a quien tendemos a ignorar hasta que nos deja librados a nuestras propias fuerzas y completamente atónitos al comprobar hasta qué gran punto dependíamos de esa persona.

Es fácil confiar en el bondadoso ser humano de Signo Jabalí, que raras veces tiene segundas intenciones. Es más, como es demasiado inocente e ingenuo, es la víctima preferida de pillos y estafadores. Aún así, con toda su candidez, el Jabalí tiene suerte, siempre encontrará gente que lo ayude, aunque no ande pidiendo favores. Él prefiere ser de los que dan y, si está en condiciones de ayudarte, puedes estar seguro de que te tenderá la mano. La fortuna lo favorecerá en muchos aspectos, gracias a su invariable bondad y su fe en el prójimo. El Jabalí cree en milagros, y los milagros frecuentemente le suceden.

Calmado y comprensivo, a este personaje su cordialidad lo lleva a tolerar tonterías en sus semejantes. También se irrita fácilmente, pero como aborrece las peleas, termina siempre por conceder a sus oponentes el beneficio de la duda. En pocas palabras, es una de las personas más adaptables que se pueden encontrar.

Una persona nacida bajo este Signo será especial para reunir fondos y se interesará por la caridad y las obras sociales, dado el espíritu de desinterés que anima a estas actividades; además de que el Jabalí tiende a identificarse con tanta gente como le sea posible.

Cuando el mundo sea cruel contigo y el destino te haya asestado un rudo golpe, corre a hablar con quien haya nacido en un año del Jabalí. Él Jabalí inventó la política de buena vecindad, de modo que te recibirá con los brazos abiertos, a ti con tus problemas. Sabe escuchar y, aún cuando decididamente el equivocado seas tú, su buen corazón jamás le permitirá decírselo, hará lo que pueda en favor tuyo sin restregarte sal en las heridas. Conseguirá incluso que otros se interesen por ti; recurrirá a cuanto conocido tenga u organizará una cena para reunir fondos y pagar tus deudas si fuere el caso.

Al Jabalí no lo asustan los compromisos; nació para eso. Sus hombros son fuertes y tiene el corazón más fuerte que te puedas imaginar. Y esas no son, de ningún modo, virtudes de poca monta, ni las encontrarás fácilmente por todas partes. Con el Jabalí la cosa es, simplemente, «pide y se te dará».

Claro que para ser justos tenemos que ver el reverso de la medalla. Es verdad que el Jabalí puede ser la generosidad en persona, pero también profesa la máxima según la cual «lo mío es tuyo y lo tuyo es mío».

Cuando te visita tu amigo Jabalí (o Jabalina) echará mano de tu comida, tus licores, tu ropa, tus artículos de deporte, tu mejor cámara fotográfica, tu automóvil, todo, con la más infantil simplicidad. Y decirle que se vaya será un problema; reaccionará con ofendida incredulidad, sin poder entender ni aceptar tu norma.

La mujer de este Signo será de una pulcritud impecable o, bien, terriblemente desaliñada. En realidad, todos los Jabalíes tienden a caer en una de estas dos modalidades, y solo hay raros casos intermedios. Sin embargo, la Jabalina será muy guapa y modesta. Dedicará el último gramo de su energía a sus seres queridos, y pedirá muy poco en cambio. Podrás identificarla por la noble pureza de su expresión y por su actitud confiada. Sin embargo, aunque en el amor es capaz de un total abandono, mostrará cierta preferencia por el anonimato y  hasta por la clandestinidad.  Es capaz de adorar a alguien a la distancia durante años, o servir con apasionada devoción a una persona sin que ésta se entere. Puede ser la anfitriona perfecta para los amigos de su marido; malcría a los (as) chicos(as) estando siempre dispuesta a sus caprichos, sin contar con que anda continuamente recogiendo lo que desordenan. Pero no le importa hacerlo y si alguna vez se queja, será sin vehemencia alguna. En realidad, le encanta ocuparse de su familia y no la considera como una carga, sino como motivo de orgullo y alegría. Para ella, sus faenas son trabajos de amor. Dondequiera se encuentre, la gente se reunirá en una atmósfera de felicidad.

El Jabalí es una persona sin defensa contra el engaño, propensa a confiar en todo el mundo y se creerá cualquier cosa que le digan, aunque provenga de extraños o de personas que no conoce más que superficialmente. Innecesario es decir que le gusta conservar su dinero. Con su ingenuidad, la persona Jabalí debe evitar los manejos financieros, pues lo que fácilmente le llega, con la misma facilidad se le va. Es una persona demasiado compasiva y de corazón blando para controlar el monedero.

Aunque es materialista por naturaleza, a la persona Jabalí le gusta compartir todo lo que tiene. Y cuanto más da, más parece ser generosa y modesta. Está rodeada por un círculo siempre creciente de amigos a quienes deja que se aprovechen de ella. Pero es que también esta persona Jabalí los necesita, porque dada su gran sociabilidad, tiene que sentirse parte del grupo y le encanta pagar las cuentas y ver que recurran a ella.

Por otra parte, como es de mucho aguante, reacciona ante insultos y groserías, encogiéndose de hombros. No le gusta mirar mucho más allá del mañana, y tal vez sean estos rasgos los que le ayudan a recuperarse rápidamente de las desdichas que le puedan caer encima; a veces no toma muy en serio las calamidades. Tiene disposición gregaria; es decir, necesita de personas en su entorno y, además, le gusta asociarse para trabajar juntos.

Por detrás de su fachada mansa y razonable, se oculta una notable determinación. Es capaz de ocupar una posición de autoridad si quiere, pero el mismo Jabalí es su peor enemigo. Siempre resulta superado por sus escrúpulos, que son el mayor obstáculo que se opone a su progreso. Por otra parte, este personaje, cuando se siente acosado y acorralado puede reaccionar con ferocidad y hostilidad furiosa. Es capaz de reunir tremendas energías y realizar hazañas hercúleas.

Aunque puede parecer cándido, el Jabalí tiene su grado de despierto. En realidad sabe cuidar de sus intereses aunque de manera inofensiva. Y es posible que si se deja llevar a «dar un paseo», como diría un ganster, en realidad esté dando soga para que te cuelgues tú mismo. El aforismo Chino según el cual, «lo que es tuyo siempre encontrará el camino para volver a ti» se aplica exactamente a la política del Jabalí.

De todas maneras, dada su naturaleza escrupulosa, será raro encontrar a un Jabalí embaucador o ladrón. Las ganancias mal habidas lo hacen sentir demasiado incómodo, y la menor transgresión hará que se sienta carcomido por la culpa.

Una vez que el Jabalí se ve arrastrado a un litigio, todo el mundo pierde. Llegará a estar defendido por un ejercito de abogados y es posible que quienes conocen la clemencia de su naturaleza lo mantengan incomunicado. Y en realidad él no tiene nada personal contra ti, y lamenta ser instrumento de aflicción, pero una vez que sus asesores han puesto en marcha los engranajes, a él no le queda otra opción que seguir con el proceso. Aún cuando lo gane, es posible que el remordimiento lo acose por el resto de sus días, pues verse envuelto en asuntos ilegales es algo que hunde profundamente en el fango al Jabalí, y los procesos en los que intervenga serán frecuentemente largos y complicados.

Su condición de criatura sensual hace que tenga fuertes pasiones.

Dotada, esta persona Jabalí, de una energía y un vigor extraordinarios, es admirable la forma como se consagra en cuerpo y alma a su trabajo. También aquí puede suceder que su propia fuerza se vuelva en su contra. Como su vitalidad es superior al promedio, a esta persona Jabalí le encanta saborear sin restricciones las cosas buenas de la vida.

Si no es capaz de controlar sus enormes apetitos y dominarse, resultará una persona corrompida y degradada por quienes saben explotar sus debilidades.

Cuando ama, la persona Jabalí, lo hace con todo el corazón. Es muy considerada y sincera y no sabe disimular sus emociones. En un episodio amoroso, lo más probable es que ─él o ella─ terminen llevando la peor parte, y la herida seguirá doliéndoles durante años.

El principal defecto de una persona Jabalí, es su incapacidad de decir «no» con firmeza, tanto a sí misma como a su familia y a sus amigos. En algunos casos, conformará a los demás haciendo concesiones que le sería más prudente evitar, y que terminarán en un montón de problemas. Sin embargo, cuando se mete en dificultades, soporta la culpa y el peso sin quejarse.

Llegará a la banca rota, por lo menos, una vez en su vida, pero siempre se las arreglará para recuperarse y reaparecer con más brillo y osadía que antes. El secreto de su éxito se encuentra en su buena fe, su generosidad y alegría.

Un Jabalí, macho o hembra, preferirá trabajar mucho en la vida, y no será menos lo que juegue, con tal de poder consumir su abundante reserva de energía. Con su actitud  básica y su modalidad minuciosa, triunfará y será excelente sostén para quienes le rodean. Su vida se verá bendecida con la satisfacción de todas sus necesidades, y el dinero, el poder y el éxito que le acompañen serán generosamente compartidos con todo el mundo.

El corpulento Jabalí siempre la pasará bien. Es el amigo perfecto, siempre dispuesto a hacerte un favor o prestarte más dinero. Tal vez eso explique porqué tiene tanta suerte.

Por más inteligente y bien informado que sea (ya que de alguna manera todo el mundo le cuenta sus secretos), el Jabalí no es persona profunda, no profundiza. Acepta las cosas al pie de la letra y con tal de mantener la paz, es capaz de guardarse para sí los recelos que otras personas le inspiran.

Pero también se dice que en su naturaleza hay una vena de fatalismo, y cuando no tiene ya nada que perder, el Jabalí, macho o hembra, puede convertirse en el más corrompido y vengativo de los seres, arrojándose a excesos de autogratificación (satisfacción de sus propios deseos y placeres) con los cuales terminará por destruirse.

La mayoría de los problemas de este nativo se originan en su carácter excesivamente generoso. Si pudiera refrenar su necesidad básica de hacer demasiado por los demás, y de prometer más de lo que puede cumplir, tropezaría con menos obstáculos.

RELACIONES HUMANAS

El Jabalí llevará una vida feliz si la comparte con el Conejo, sagaz y tranquilo; o con la gentil Oveja. También se llevará bien con el Tigre. En segundo lugar, como posibles compañeros, vienen la Rata, el Búfalo, el Dragón, el Caballo, el Gallo y el Perro, que no tienen conflictos graves con el Jabalí. La compañía de otros de su género le resultará demasiado estimulante, pero las cosas pueden andar bien. La mayoría de sus problemas surgirán de sus relaciones con la Serpiente y el Mono, ya que no podrá ponerse a la altura de su astucia e ingenio.

JABALÍ CON JABALÍ: Choques de personalidad subyacentes y lucha por el dominio. No son muy compatibles, y no se esforzarán por resolver sus diferencias.

JABALÍ CON RATA: Relaciones moderadamente felices o, por lo menos, pacíficas, sin choques de personalidad. Algunos intereses compartidos. Compatibles.

JABALÍ CON BÚFALO: Sin grandes conflictos, compatibles hasta cierto punto. Relaciones aceptables, pero moderadas y sin vínculos permanentes.

JABALÍ CON TIGRE: Simpatía e intereses compartidos. Unión feliz muy compatible. Pueden trabajar como equipo.

JABALÍ CON CONEJO: Unión bastante afortunada. Ambos colaborarán por los objetivos comunes. Buena comunicación, sin conflictos importantes.

JABALÍ CON DRAGÓN: Relaciones factibles y tolerantes, sin diferencias insuperables. Pueden cooperar en beneficio mutuo.

JABALÍ CON OVEJA: Buena comprensión recíproca, se relacionarán muy bien tanto en matrimonio como en sociedades. Pareja feliz y compatible.

JABALÍ CON CABALLO: Intereses compartidos en algunas áreas. Compatibles solo en cierta medida, aunque no chocarán. No hay tampoco atracción mutua.

JABALÍ CON SERPIENTE: Profundas animosidades y conflictos perdurables. No podrán comunicarse ni comprenderse. Sumamente incompatibles.

JABALÍ CON MONO: Unión bastante cortés, sin gran dificultad para tolerarse. Tienen intereses similares y pueden relacionarse entre sí.

JABALÍ CON GALLO: Relación moderadamente favorable en el amor y en los negocios. Colaborarán si es necesario, pero no pueden comunicarse bien.

JABALÍ CON PERRO: Respeto mutuo, sin choques ni luchas por el poder. Vínculos agradables en el amor y como socios.

DESCRIPCIÓN POPULAR DEL JABALÍ

El modo de entender la vida y la forma de expresarlo, entre los Chinos, se caracteriza no tanto por la definición de lo que se quiere dar a entender, sino por la forma alegórica que hace que todo el mundo sienta y entienda lo que se quiere manifestar. El siguiente cuento ilustra mejor lo que se podría decir de nuestro amigo el Jabalí, último Signo del Zodiaco Chino.

En la antigua China, el maestro Tozán viajaba por la montaña con un amigo.

En el agua del torrente, que corría a lo largo del camino que seguían, vieron un trozo de vegetal que flotaba cerca de la orilla. Seguramente algún ermitaño vive cerca de este torrente, pensaron ambos, y siguieron caminando. Finalmente llegaron al Monte del Dragón y, allí, vieron una pequeña ermita, de la que salía un anciano de largos cabellos y barba blanca.

─¿Desde cuándo vive usted en esta montaña? ─le preguntaron─.

El anciano respondió:

─No puedo acordarme. Viene la primavera, crece la hierba y los árboles se van volviendo verdes. En otoño, la naturaleza va adquiriendo tonos rojizos y el frío cae sobre la tierra.

Insistieron y preguntaron nuevamente:

─¿Por qué se vino a vivir a la Montaña del Dragón?

Entonces el viejo les respondió:

─No es muy importante, pero mi vida cambió cuando vi a dos vacas que combatían encarnizadamente, para, después, adentrarse en el mar; no he vuelto a verlas nunca más… pero ahora mi vida es muy apacible.

Estas dos vacas son la metáfora del dualismo, de las opciones objetivas-negativas que combaten sin cesar en nuestro interior. Un día, este anciano se dio cuenta de que la realidad última está en la desaparición ─o en la reunificación─ de estos dos términos. Se dirigió a la montaña. Después nada más. Solo la vida apacible y solitaria de la montaña.

Es difícil no pensar en nuestro Jabalí, símbolo de lo espiritual, que se retira como el ermitaño del cuento Chino.

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