ZODIACO Y HORÓSCOPO CHINO

HOROSCOPO CHINO - ZODIACO OCCIDENTAL

COMENTARIOS GENERALES

Es de aclarar que cuando se menciona la palabra ‘Zodíaco’, se refiere a cultura occidental.

No es el caso entrar en detalles sobre los fundamentos y principios de los dos sistemas que tienen vigencia aún en estos días de ciencia y tecnología. Pero sí podemos comenzar por plantearnos una interesante pregunta: ¿QUÉ PUEDE UNO ESPERAR DE LA ASTROLOGÍA Y QUÉ USO SE HACE DE ELLA?

Para los occidentales, que vivimos haciendo culto a la psicología y a la religión del YO, un tema astrológico procura ayudarnos a comprender mejor nuestras relaciones, nuestros gustos, nuestras tendencias más profundas, y a levantar, si es posible, un lado del velo que oscurece las futuras etapas de nuestro destino. En otras palabras, esperamos apaciguar nuestros temores y fortalecer nuestra esperanza de vivir con un mayor o menor grado de felicidad, además de afirmarnos en la convicción de que somos individuos específicos e irremplazables.

Para los orientales, la Astrología tiene un significado y un fin completamente distintos, porque está conexionado con un ambiente en el que desde su más tierna infancia se enseña al hombre que la más alta realización posible consiste en disipar la ilusión de que se tiene un YO, un Ego separado. De modo que, aquí, el objetivo no es la expansión del individuo en su propia vida, en su desarrollo psicológico, sino precisamente en la destrucción de los factores psicológicos formativos que entorpecen un desarrollo espiritual para que se haga realidad la dualidad mente y espíritu.

Se puede agregar que si lo que buscan los occidentales es exaltar su personalidad a través de su horóscopo, los orientales en cambio solo lo estudian para valorizar su espiritualidad.

Por esto hay factores esenciales que distinguen la Astrología Occidental de la Oriental, teniendo como único elemento común un objetivo de predicción con fundamento psicológico. Hay diferencias técnicas, ya que los Chinos utilizan el año lunar en lugar del solar; y, además, sus animales emblemáticos se relacionan con los años y no con los meses.

Los astrólogos asiáticos tienen cinco elementos en vez de cuatro; no utilizan como nosotros las posiciones planetarias, además de no poseer nada comparable con nuestro ascendente y con nuestras doce casas, símbolos o constelaciones que recorre el sol.

En la Astrología Zodiacal (la de occidente), cada individuo depende de la influencia planetaria desde el momento de su nacimiento y hasta su muerte; esta influencia define su aspecto físico, mental y espiritual o emocional.

En el Horóscopo Chino esta dependencia no existe. Cada persona se ve reflejada, con sus alternativas, en cada uno de los símbolos que representan un diferente animal. Es más natural, porque en cada símbolo está representada la conducta y el comportamiento individual del animal, análogo en ciertos elementos con el del mismo ser humano. La interpretación es más racional porque los aspectos positivos y negativos obedecen más a la observación que a la especulación matemática de las posiciones de los astros.

Cada Signo Chino es un universo en sí mismo, un microcosmos que posee unas leyes y un terreno propios, completamente independiente de los demás, e interviene en forma directa la noción de ‘Destino’, que es diferente del concepto occidental.

Para el occidental su destino está marcado por las influencias estelares, para el oriental está representado en la forma de vida de los animales de su horóscopo. Para el occidental los cambios son previsibles, para el oriental son definidos e inmodificables.

En el plano astrológico, el horóscopo es, para un asiático, una especie de doble simbólico, el calco, la réplica, en las esferas sutiles del papel que debe desempeñar en su vida y que es su destino. Su problema no es el de pensar en cambios en sus aspectos físico, mental o espiritual, sino el de hacer la representación bien o mal, de ser capaz de someterse completamente a su papel, a su destino de Rata, de Mono, o de Dragón, para alcanzar la última expresión en la que ya no existe ni Rata, ni Mono, ni Dragón, sino la eterna bienaventuranza del Budismo y del Taoísmo.

Es decir, que se presenta una amplitud de miras y humildad ante su animal Zodiacal y su Signo. Es él quien se adapta a su signo, porque sus características positivas y negativas están definidas; mientras el occidental espera siempre de un signo que se adapte a sus necesidades, a sus peticiones, y solo acepta de él lo que le conviene. Un cuento muy conocido en oriente, nos permitirá ilustrar mejor sobre lo que se está aquí diciendo:

Un tigre aterrorizaba a un pueblo de pastores, devorando los corderos y asolando los rediles. Una noche, los pastores sorprendieron a la fiera y la mataron. Pero se trataba de una hembra, la cual dejó un cachorrito encantador e indefenso; el cual, aterrado, corrió y se refugió en las mamas de una oveja. Todos, pastores y corderos, gustosos adoptaron a la pequeña fiera; la cual, al crecer en el rebaño, se comportó como un auténtico cordero. Balaba como los demás, comía hierba de los prados, huía ante los perros y se apretaba con los otros corderos en las noches frías. Poco tiempo después apareció por la comarca otro tigre que sembró el terror entre los habitantes, y el pequeño tigre se contagió del terror del grupo.

El nuevo tigre, una noche arremetió contra la manada, y cuál no sería su sorpresa al descubrir a su pequeño congénere enloquecido, escondido entre la paja y balando de tal manera que partía el alma.

El gran tigre cogió al pequeño tigre entre su fauces y se lo llevó a la selva. «Bee… beee… beee…» gemía lúgubremente el tigrecito. El pequeño, aterrado, de pronto miró al tigre grande y se miró a sí mismo y vio a dos tigres en lugar de uno. «Esto es lo que realmente eres», dijo el tigre grande. A continuación lo llevó a su guarida y colocó al tigrecito frente a la carne de una de sus anteriores víctimas, y le metió el hocico entre ella. El pequeño tigre sintió una extraña conmoción acompañada de un estremecimiento de excitación en sus bigotes. Empezó a lamer la sangre y se sintió complacido a tal punto que comió la carne también. Y algo sorprendente surgió lentamente del fondo de sus entrañas… fue su primer rugido; finalmente, era «él mismo».

Esta historia se puede interpretar libremente, pero siempre se llega a la convicción de que no puede existir auténtica plenitud si no es a través de un sincero conocimiento de uno mismo, y del papel que la naturaleza y las condiciones sociales han impuesto, tanto si es un papel de Tigre, de Mono o de Caballo, en donde se encuentran virtudes, cualidades, defectos, aspectos, factores y atributos que son absolutamente propios y muy difíciles de modificar en esencia, y son reflejos de condiciones humanas.

La sabiduría popular en occidente, y en casi todos los idiomas, tienen refranes relacionados con la historia que hemos contado, como, por ejemplo «Hijo de gato, caza ratón»; es decir, que poseemos características positivas y negativas comunes a individuos y a grupos; tendencias innatas, e instintos que aunque pueden estar atrofiados en el ser humano, existen como en el resto de los animales, y viceversa.

Estas mismas características, aunque por otros medios, también se definen en la Astrología Occidental de acuerdo con la fecha de nacimiento y de la influencia astral sufrida en ese momento. Es decir, en una palabra, se puede afirmar que tanto en las características que da el Zodíaco como las que se encuentran en los animales del Horóscopo Chino, hay factores psicológicos, aspectos físicos, mentales y espirituales, si no idénticos, muy semejantes, y por esto es que se puede afirmar que tanto en la Astrología Occidental como en el Horóscopo Chino, existe una analogía que se puede denominar el patrón psicológico, un factor biológico que es común a ambos.

Hecha esta aclaración necesaria para establecer la caracterología de la Astrología Occidental y la del Horóscopo Chino, entraremos en otras consideraciones que nos llevarán a la conclusión de que, ambas, en el fondo son fundamentos de patrones de comportamiento psicológico.

LA ASTROLOGÍA

Es aceptado que la Astrología apareció en el mundo hace aproximadamente cinco mil (5.000) años. Está basada en el fundamento del Cosmos por leyes matemáticas y en la consideración de que el ser humano es un microcosmo, un reflejo en miniatura de la inmensidad del Cosmos.

¿Por qué medio y de qué instrumentos se valieron los Saumerios y los Babilonios para hacer mediciones con tanta precisión y establecer la colocación exacta de astros y planetas, y sus movimientos de traslación y rotación…? Sigue siendo un misterio.

Existe la posibilidad de que ya para ese entonces hubieran descubierto la influencia energética que el sol y la luna ejercen sobre nuestro mundo y su naturaleza y, partiendo de ello, hayan asignado a los cuerpos siderales más cercanos a nuestro planeta, otras energías iguales o parecidas, dirigidas hacia el globo terrestre, que actuaban tanto sobre los seres humanos como sobre todo lo que existe en la Tierra.

Estas energías estelares las dividieron en 12 grupos correspondientes a 12 constelaciones perceptibles en el cercano universo y, creyendo ver en ellas determinadas figuras, las simbolizaron atribuyéndoles a todas y a cada una un signo y un nombre: ARIES (Carnero), TAURO (Toro), GÉMINIS (Gemelos), CÁNCER (Cangrejo), LEO (León), VIRGO (Virgen), LIBRA (Balanza), ESCORPIO (Escorpión), SAGITARIO (Arquero), CAPRICORNIO (Cabro), ACUARIO (Repartidor de agua) y PISCIS (Peces).

zodiaco - horoscopoDe acuerdo con los movimientos estelares, analizaron que cuando cada uno de ellos está más cerca de la tierra es posible que sus energías sean más fuertes dada su proximidad; y, así, determinaron características positivas y negativas para los seres humanos nacidos en esos momentos de cercanía. De ahí que la fecha de nacimiento sea imprescindible conocer de antemano para poder determinar estas características fijadas por sus influencias energéticas.

Esto sucedió, como se dijo, hace miles de años. Con el transcurso del tiempo, la Astrología ha tenido sus épocas de esplendor junto con otras en que se practicaba en la clandestinidad. Muchos estudios y experimentos se hicieron y se siguen haciendo para probar o negar su realidad; pero hasta el momento sigue sujetada a la probabilidad en sus predicciones de tiempo y espacio, y su relación de causa y efecto en cuanto a las influencias estelares sobre el hombre y la naturaleza. Algunos de estos estudios establecieron datos estadísticos relacionados con profesiones, llegando a enunciar que los nacidos bajo un determinado Signo Zodiacal, tienden o les conviene ejercer profesiones precisas.  Por ejemplo, los de Aries, que también se llaman los regidos por Marte, tienen mayor probabilidad de tener entre ellos a sabios, médicos, deportistas, militares, jefes de empresa; pero no tienen probabilidades importantes de tener ministros, actores, periodistas, literatos, pintores ni músicos. Los de Sagitario que también se llaman los regidos por Júpiter, cuentan con grandes probabilidades de tener deportistas de equipo, militares, ministros, actores, periodistas, autores dramáticos, pero muy poco de pintores, músicos ni literatos. Bajo Capricornio y Acuario, también llamados los regidos por Saturno, habrá muchos sabios y médicos, pero pocos militares, ministros, actores, pintores, periodistas y literatos. Bajo Cáncer que son los regidos por la Luna, encontraremos ministros, diplomáticos, literatos, y pocos sabios, médicos, pintores, músicos, periodistas, deportistas y militares. Estos estudios se hicieron en Europa, en casi todos los países, con datos completos de 25.000 sujetos que podían ser analizados de acuerdo con sus fechas de nacimiento.

Otros descubrimientos que pueden estar relacionados con las influencias cósmicas y científicamente comprobados por la ciencia, son los que hablan de los «relojes del tiempo».

RELOJES DEL TIEMPO

Somos parte del Universo, «polvo del Universo» dijo el astrofísico contemporáneo Fred Hoyle. Y el átomo de hidrógeno que circula por nuestro cuerpo y por la Tierra es idéntico al que se halla en la más lejana estrella. Un día bajo la influencia luminosa y ultravioleta del sol, nació la vida en los océanos. ¿No siguen los rayos cósmicos influyendo sobre todo ser viviente? En la escala de las radiaciones catalogadas se hallan, en uno y otro extremo, los rayos X y las ondas de radio. Pruebas de laboratorio han determinado que los primeros pueden producir mutaciones cuando se bombardean con ellos las células sexuales. Y también en el laboratorio se ha comprobado que las ondas de radio, tan inofensivas al parecer, podían alterar la posición de nuestros cromosomas.

Si consideramos que el Cosmos, que el Sol, los Planetas y la Galaxia, envían constantemente radiaciones a la Tierra, ¿cómo suponer que no tienen influencia sobre el hombre y sobre los demás seres vivientes?

Somos parte del Universo y estamos sometidos a los mismos ritmos. La amiba y la lechuga, las estrellas y las ondas, los átomos, lo orgánico y lo inorgánico, todo está sometido a ciclos, pulsaciones, ritmos, como los de nuestros corazones, los de nuestros pulmones o los menos conocidos de nuestros intercambios biológicos.

El ritmo de nuestros relojes biológicos, el hecho de que seamos personas distintas a las 10 a.m. y a las 10 p.m. (con otra presión arterial, otra velocidad cerebral, otra capacidad de eliminación renal o de división celular) o el hecho de que dividamos nuestra vida entre sueño y vigilia, tienen que ver con la alternativa de los días y de las noches. Y como éstos, otros relojes actúan sobre nuestro organismo y sobre la naturaleza.

Ahora bien, tampoco los ciclos son inmutables; el Sol está sujeto a cambios que producen auroras boreales o perturban nuestra atmósfera. ¿Qué pasa con nuestro reloj biológico cuando se agita el Cosmos? En otras palabras, nuestros relojes internos, ¿son sistemas cerrados que funcionan independientemente de cuanto los rodea? o, bien, ¿son sistemas abiertos capaces de ser adelantados o atrasados por fuerzas provenientes del exterior?

Pues varios hombres de ciencia han demostrado con sus investigaciones que dichos relojes son afectados por fuerzas del exterior. En una palabra, las observaciones de esa nueva ciencia que se llama la Cosmobiología, ¿no son, quizás, descubrimientos modernos, sino más bien descubrimiento de los conocimientos de los sabios que inventaron la Astrología? Y de ser esto así, no habiendo constancia de sus adelantos científicos, ¿de dónde provinieron esos conocimientos y quienes se los comunicaron? Aunque esto esté fuera del tema, nos nace la inquietud por creer que tal vez en alguna época remota fuimos visitados por extraterrestres más cultos que los más adelantados de nuestra época; y que, quién sabe por qué misteriosas razones tuvieron que volver a sus sitios de origen o desaparecer.

Esta explicación o comentario se hace necesario para afirmar que la Astrología, aparte de ser conjeturable, puede ser empírica, o también con fundamentos muy científicos que desafortunadamente desconocemos. Y terminamos por decir, como ya lo anotamos, que para nosotros la Astrología Occidental está basada de causa a efecto, lo mismo que el Horóscopo Chino como en esta web tratamos de verificar; y que la premisa de que ambos corresponden a patrones o perfiles psicológicos de muy vieja data, puede ser que esté justificada. La primera está basada en observaciones y estudio de los astros; pero la segunda, a nuestro modo de ver, es más razonable y ajustada a la realidad humana.

La Astrología Occidental está basada en cálculos solares de acuerdo con un calendario ajustado al movimiento del sol en el espacio; en tanto que el Horóscopo Chino tiene su asiento en los calendarios lunares, con cálculos que se desconocen pero que hacen presumir que en los albores de la cultura china, también debieron existir los conocimientos y experiencias de seres venidos de otros mundos más desarrollados que el nuestro.

ASTROLOGÍA OCCIDENTAL

La moderna Astrología Occidental sostiene que los seres humanos poseen características personales que están íntimamente relacionadas con la posición de estrellas y planetas en el espacio al tiempo de su nacimiento. Los cuerpos celestes están compuestos por materiales cósmicos. Sin duda, nosotros estamos también formados por esos mismos materiales química y físicamente y, por lo tanto, las fuerzas cósmicas contenidas en los planetas ejercen cierta influencia sobre nosotros.

La masa cósmica que llamamos Tierra nos arrastra hacia su centro de acuerdo con la Ley de Gravedad. La masa cósmica que llamamos Sol nos calienta, y ese calor tiene una definitiva y definida influencia en la existencia de la vida en todas sus formas. La Luna ejerce también ciertas influencias sobre nosotros. La angustia y otros síntomas de carácter psíquico que produce la Luna, son hechos reconocidos oficialmente por la medicina.

La Luna produce el efecto de las mareas, como todo el mundo lo sabe; es decir, tiene un efecto reconocido sobre el agua. También se sabe que el cuerpo humano contiene aproximadamente un 70% de agua; por lo tanto, no tiene nada de extraño que la posición de la luna tenga influencia sobre nuestro organismo.

La ciencia moderna reúne cada día más información acerca del espacio y del tiempo, y no pasará gran tiempo sin que conozcamos mucho más a fondo las condiciones que prevalecen en otros cuerpos celestes. Se descubrirá sin duda una firme base científica para una nueva teoría de la relatividad. Hay grandes probabilidades de que lo que la Astrología denomina «influencias» sea algo correcto a pesar de las muchas dudas que existen al respecto. La palabra IMPOSIBLE ha desaparecido ahora en la edad de los viajes espaciales, de la electrónica, de los computadores, de los dispositivos móviles y del Internet.

Necesariamente, los esbozos que se pueden hacer sobre los diferentes caracteres han de ser breves. Es cierto que existen muchas variaciones superficiales entre las personas nacidas bajo cada signo zodiacal; pero, básicamente, todas se comportan en la vida de la misma forma.

Sin embargo, ha de notarse que tan pronto como nace un niño, el ambiente que lo rodea comienza a modificar su carácter y, naturalmente, la reacción de cualquier persona diferirá vitalmente de acuerdo con su formación y educación.

Todos poseemos ciertas cualidades que, según nuestro ambiente, desarrolla en otros una actitud o conducta positiva o negativa. Así, pues, el egoísmo puede surgir en la medida misma del desinterés; la amabilidad y la deferencia pueden ceder el paso a la crueldad y a la falta de consideración hacia los demás, y una persona que sea naturalmente constructiva, puede, a través de la decepción, convertirse en destructiva y, así, sucesivamente. Las características latentes que hay en todos nosotros desde el nacimiento, pueden, por lo tanto, convertirse en algo externa o superficialmente diferente; y, así, solo en apariencia, desmienten la descripción que un Astrólogo puede hacer sobre cierto carácter. Sin embargo, el verdadero «carácter» siempre estará profundamente enterrado bajo lo que pudiéramos llamar superficialidades.

Sin duda alguna, todos podemos notar si evocamos los años anteriores, los años de nuestro pasado, y con toda seguridad ocurrirá en el futuro, que en nuestras relaciones humanas nos hemos llevado muy bien con ciertas personas, mientras que ha ocurrido todo lo contrario con otras a las que «no podemos soportar». Las causas nos parecen totalmente inexplicables. También existe el fenómeno del «amor a primera vista», que, igualmente, parece incomprensible. La gente se muestra simpática o antipática con uno sin razón aparente. Y esto se aplica a ambos sexos. Se puede observar que de dos personas que se llevan bien mutuamente, una de aquellas también congenia con una tercera, mientras que la otra siente de forma diferente hacia esta tercera persona y, una vez más, sin razón aparente.

Las personas que nacen bajo diferentes signos zodiacales, o son compatibles o incompatibles unas con otras. Dicho en otras palabras, hay factores recíprocamente relacionados, buenos y malos, entre los diferentes signos. Podemos hallar, si nos lo proponemos, circunstancias que no nos son propias o que son incompatibles con nuestro signo. En esto reside el carácter constructivo de todo horóscopo; que se puede modificar lo que nos desagrade en la vida, ajustándonos a una manera de vivir equilibrada de acuerdo con nuestra manera personal que creemos tener.

Naturalmente si esto fuese siempre seguro, lo más fácil sería dividir a la humanidad en dos campos distintos y hostiles. Pero esto no ocurre así. Será equivocado el hecho de mostrarse hostil o indiferente hacia las personas que no han nacido bajo el mismo signo. No hay razón alguna para que no aprendamos a ajustar nuestros sentimientos y acciones, especialmente desde que podamos enterarnos de las características positivas de otras personas estudiando el análisis de su carácter. No hay persona alguna que sea absolutamente mala o absolutamente buena, en el verdadero sentido de la palabra «absoluto».

La Astrología, si se aplica inteligentemente, puede servir de gran ayuda y rendir inmejorables servicios. No se trata de predecir el porvenir ni de una filosofía de predestinación. Se ha dicho, y esto es incontrovertible, que el hombre nace con su carácter, pero su propia y libre voluntad determinará si hace uso de sus talentos y habilidades, si podrá dominar sus vicios o permitir que estos lo esclavicen.

Todos sabemos que a veces nacemos con tendencia a la pereza, a la irritabilidad o hacia algún otro defecto de nuestra naturaleza. Es cosa nuestra lograr que tales fallas no tengan la suficiente fuerza como para influirnos especialmente en el campo de nuestros sentimientos, y también lograr que tales fallas tampoco ─a partir de nosotros─ tengan influencia sobre los demás. Mediante la Astrología, nuestras «fallas» quedan claras. Lo que tenemos que hacer es, siendo consciente de ellas, rectificarlas a tiempo.

Las interpretaciones Astrológicas producen o advierten inclinaciones o defectos, tendencias o descuidos, que no sean posibles de cambiar. El Horóscopo de un hombre puede mostrar que posee propensiones criminales; pero eso no significa que forzosamente sea o tenga que ser un criminal auténtico. No, de ninguna manera la Astrología tiene este sentido fatalista.

El hombre moderno encuentra difícil conocerse a sí mismo. A menudo se muestra perplejo. La Astrología puede comunicarle muchas más cosas sobre su persona que las diferentes escuelas de psicología a las cuales no tiene acceso. Conociendo sus fallas y defectos, hará todo lo posible para vencerlos y con ello convertirse en un ser más útil a la sociedad, así como compañero de más ayuda para la familia y para todas aquellas personas que le rodean. También podrá ahorrarse muchos momentos de infelicidad y hasta de remordimiento. Nosotros pensamos que las Astrologías tanto Occidental como la China teniendo, como tienen, el fondo informativo sobre conducta y comportamiento humanos, son en esencia, sencillos, prácticos y amenos elementos de Psicología Experimental que todos entenderán y podrán poner en práctica si así lo quieren.

EL HORÓSCOPO CHINO

El fundamento del Horóscopo Chino reside en que los orientales piensan más en sus aspectos fundamentales, que los occidentales.

Como la otra Astrología, no se trata de definir situaciones relacionadas con el futuro, sino de descubrir y practicar las características que se encierran en los caracteres humanos, con una creencia más fija y definida de lo que representa el destino. Y se considera que estos caracteres humanos reciben influencias del Cosmos, puesto que Buda a los animales de su Horóscopo los asoció para siempre con constelaciones en el espacio. Ahora, también esos mismos animales tienen sus semejantes en la Tierra, de manera que cualquier persona con una simple observación puede determinar cualidades, defectos, vicios, y otras manifestaciones conductuales fáciles de verificar en ellos.

Teniendo analogías con su propia conducta y manera de actuar en un mundo de por sí complicado, y teniendo a la vista normas de comportamiento animal, ya solamente depende también de la voluntad, si se quiere imitarlas o corregirlas, tan solo buscando un equilibrio vivencial. Y si a esto agregamos el supuesto de que Buda, aparte de ser filósofo, también fuera astrónomo y poseedor de otros conocimientos cuya huella se ha perdido, llegamos a la conclusión de que el Horóscopo Chino, en conjunto, es otro sistema parecido al de la Astrología Occidental, análogo en el sentido de que se describen aspectos positivos y negativos de la personalidad, que los Chinos entienden mejor porque se ajustan más a los principios del Taoísmo, una de sus principales religiones.

Es decir, en el fondo, es otro sistema o método de Psicología Experimental; más poético, quizás más complicado; pero que, al final, indica características comunes en cada uno de los 12 signos del Horóscopo. Es verdad también que no se trata de predecir, sino de enumerar características y condiciones positivas y negativas en los seres humanos, quedando a la voluntad de cada quien, la facultad de practicar las unas o las otras, tal como sucede en la Astrología Occidental.

Aparte de todo esto, debemos reconocer que a pesar de la ciencia y la tecnología esparcida por el mundo, en el fondo de todos los seres humanos queda un rescoldo de superstición y magia que son atavismos heredados muy posiblemente de las bajas culturas que encontraron nuestros supuestos viajeros extraterrestres del pasado, en las que el animismo y la creencia es en espíritus y seres sobrenaturales que poblaban los espacios terrestres y siderales, cosa que también podemos descubrir en el Zodíaco Occidental y en su cultura y civilización, pese a los grandes adelantos razonados que se han adquirido, y que pueden fácilmente explicar los fenómenos que aterrorizaron a todos los antepasados del género humano. Hay, además, otra coincidencia muy significativa que los unifica y refuerza: Su analogía; es el hecho de que ambos sistemas, el Occidental y el Oriental, estén basados en la consideración del tiempo en relación con el espacio.

En efecto, la Astrología Occidental se desarrolla dentro de la creencia en energías astrales, teniendo como principal agente y factor, al Sol.

Mientras que el Horóscopo Chino se basa en el Calendario Lunar y en la influencia de la Luna como gestora de condiciones de vida también producto de las influencias que logra en la naturaleza humana y en los seres que la habitan.

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by Bliss Drive Review